EMPATE EN EL BARCELONA - INTER DE CHAMPIONS
Ayer en el duelo estelar Inter - Barcelona de la jornada de Champions se vio muy poco fútbol. No se dio el duelo esperado entre Etoo e Ibrahimovic. Ni los compatriotas Messi y Milito gozaron de ocasiones claras para mover el marcador. Henry estuvo perdido durante todo el encuentro y Sneijder tampoco encontró su sitio. La apuesta de Mourinho era muy diferente a la de Guardiola. Eso sí, el enfrentamiento entre estos dos colosos de Europa dejó clara una cosa: que son dos equipos con gran solidez, perfectamente trabajados y formidables candidatos para ganar el trofeo orejón de la Champions League.
El planteamiento del partido por parte de Mourinho fue muy claro: tejer una sólida red defensiva tanto en el eje como en el mediocentro donde los jugadores virtuosos del Barcelona no tuvieran espacio por donde moverse. Y la táctica del entrenador portugués del Inter acabó funcionando a la perfección. Los jugadores con más calidad en el centro del campo del Fútbol Club Barcelona no pudieron enlazar en ningún momento con los atacantes. Un mar de piernas interistas impidió en todo momento que los jugadores barcelonistas pudieran hilvanar alguna jugada con sentido.
Julio César el portero interista las vio pasar como quien no tiene nada que hacer y apenas tuvo faena en una noche donde la lluvia también quiso ser protagonista. La apuesta del díscolo entrenador luso del Inter salió bien, consiguieron un punto y todos contentos. Puro fútbol italiano, del que crea escuela en la propia selección del país de la bota. En el centro del campo el genial futbolista catalán del Barcelona Xavi Hernández intentó imponer su juego pero los perros de presa que vestían la camiseta del Inter, liderado por un ex barcelonista (Thiago Motta), no dejaron hacer nada al internacional español.
Los defensa del Fútbol Club Barcelona estuvieron más que acertados: Carles Puyol y Gerard Piqué estuvieron soberbios en el eje de la defensa conteniendo las embestidas de Samuel Etoo. Por parte del Inter un extraordinario Walter Samuel (el jugador que no hizo nada en el Real Madrid) y un sobresaliente Lucio mandaron en el centro de la defensa como auténticos mariscales. No hubo gol en el encuentro porque el partido lo jugaron los defensas y los centrocampistas. Así es imposible. Cualquier apuesta online dudaba por el resultado del partido y es que, desde un principio, todo el mundo sabía que este enfrentamiento iba a ser del todo igualado.